Orfeo se negó a adorarlo como dios diciendo:
- Dionisio no puede ser dios. Es un mal ejemplo para los mortales ya que está borracho la mayor parte del día. Me niego a ofrecerle sacrificios a un borracho.
Cuando Dionisio escuchó el comentario se enojó tanto que envió a un grupo de Ménades a perseguirlo para que le dieran caza y lo mataran.
Éstas ménades eran mujeres que estaban extasiadas de una locura mística que les infundía el Dios Baco y que en ese trance eran capaces de hacer cualquier cosa que les pidiera.
Éstas ménades eran mujeres que estaban extasiadas de una locura mística que les infundía el Dios Baco y que en ese trance eran capaces de hacer cualquier cosa que les pidiera.
Cuando las Ménades lo encontraron, Orfeo estaba plácidamente dormido junto a su lira, si hubiera estado despierto tocando su lira ellas habrían quedado encantadas por su música y no habría sufrido daño, pero tanto huir lo había dejado agotado...
Entonces, las Ménades, le cortaron la cabeza y la arrojaron a un río cercano. Luego cortaron el resto del cuerpo en pedacitos.

La cabeza de Orfeo floto río abajo hasta llegar al mar, donde un barco de pescadores la atrapó en sus redes y le dieron sepultura.
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